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Todo el Corán está dominado por la noción de Profeta. Nos presenta sobre todo a Muhammad como el Profeta enviado al mundo entero (Sura 34:28) “No te hemos enviado sino como nuncio de buenas nuevas y como monitor a todo el género humano. Pero la mayoría de los hombres no saben”, y como el sello de los Profetas, cuya venida habían ido preparando todos los demás y cuyo mensaje quedará preservando milagrosamente contra toda alteración; pero es toda la historia religiosa del mundo la que está marcada por el envío de una seria de profetas de parte de Dios. La autoridad de estos hombres es tan grande que obedecerles equivale a obedecer a Dios, y oponerse a ellos es oponerse a Dios.
Este esquema es evidentemente muy rápido y habrá que volver más tarde esta cuestión. Bastará por ahora señalar el relieve excepcional que concede el Corán a la persona y a la misión de Moisés. El lector se siente impresionado por las analogías entre la carrera de Moisés y la de Muhammad se define en relación con la de Moisés en una de las primeras Suras (Sura 73:15) “Os hemos mandado un Enviado, testigo contra vosotros, como antes habíamos mandado un enviado a Faraón”. El mensaje de los profetas es más variado en la Biblia que en el Corán. En primer lugar, porque las situaciones con que tuvo que enfrentarse el pueblo hebreo a lo largo de la historia fueron mucho más variadas que las que tuvo que arrostrar Muhammad durante los veinte años de su ministerio. El siervo doliente de Isaías y el hijo del hombre de Daniel no tienen un equivalente en el Corán. Mientras que en la Biblia un profeta como Jeremías conmina a sus oyentes a creer en el cariño de Dios y les suplica que se vuelvan a él para evitar al severo castigo que les amenaza, en el Corán la predicación se centra en algunos puntos sobre los que insisten continuamente los profetas: adorar a Dios temerlo, obedecer a sus enviados. En el Corán la exposición ofrece una relectura de algunos acontecimientos del pasado con el propósito de encontrar en ellos una lección concreta, mientras que en la Biblia se nos presenta más bien una historia densa. Se trata siempre, tanto en un caso como en el otro, de volver a Dios, pero las expresiones son diferentes y están marcadas en el fondo por el tipo mismo de las relaciones entre Dios y el hombre que nos ofrecen las respectivas Escrituras. Cuando se estudia el Corán, conviene centrar de vez en cuanto la atención en este punto.
Durante el período Mequi, el Corán repite que Muhammad no pide ningún salario, mientras que al final de la época de Medina se recomienda que le den una limosna cuando vayan a verlo (Sura 58:1213) “Creyentes cuando queráis tener una conversación a solas con el Enviado, hacedla preceder de una limosna. Es mejor para vosotros y más puro. Si no podéis, Dios es Indulgente, Misericordioso. ¿Os arredra hacer preceder vuestra conversación a solas de limosnas? Si no lo hacéis y Dios se aplaca con vosotros, hace la Azalá, dad el Azaque y obedeced a Dios y a su Enviado. Dios está bien informado de lo que hacéis”. Intercede por los pecadores (Sura 9:102103) “Otros, en cambio, reconocen sus pecados. Han mezclado obras buenas con otras malas. Tal vez Dios se vuelva a ellos. Dios es Indulgente, Misericordioso. Deduce de sus bienes una limosna para limpiarlos y purificarles con ella. Y ora por ellos. Tu oración les sosiega. Dios todo lo Oye, todo lo Sabe”.
Para poner coto a la solicitud abusiva de muchos fieles que no le dejaban un momento de descanso, el Corán señala ciertas reglas de etiqueta e indica que hay que pedir permiso antes de entrar en su casa o en casa de los demás (Sura 24:58-63) “Creyentes, los esclavos y los impúberes, en tres ocasiones, deben pediros permiso: antes de levantaros, cuando os quitáis la ropa al mediodía y después de acostaros. Son para vosotros tres momentos íntimos. Fuera de ellos, no hacéis mal, ni ellos tampoco, si vais de unos a otros, de acá para allá. Así os aclara Dios las aleyas. Dios es Omnisciente, Sabio. Cuando vuestros niños alcancen la pubertad, deberán pedir permiso, como hicieron quienes les precedieron. Así os aclara Dios sus aleyas. Dios es Omnisciente, Sabio. Las mujeres que han alcanzado la edad crítica y no cuentan ya con casarse, no hacen mal si se quitan la ropa, siempre que no exhiban sus adornos. Pero es mejor para ellas si se abstienen. Dios todo lo Oye, todo lo Sabe. El ciego, el cojo, el enfermo, vosotros mismos, no tengáis escrúpulos en comer en vuestras casas o en casa de vuestros padres o de vuestras madres, en casa de vuestros hermanos o de vuestras hermanas, en casa de vuestros tíos paternos o de vuestras tías paternas, en casa de vuestros tíos maternos o vuestras tías maternas, en casas cuyas llaves poseáis o en casa de un amigo. No tengáis escrúpulos en comer juntos o por separado. Y, cuando entréis en casa, saludaos unos a otros empelando una fórmula venida de Dios, Bendita, buena. Así os aclara Dios las aleyas. Quizás así, comprendáis. Los creyentes son, en verdad, quienes creen en Dios y en su Enviado. Cuando están con éste por un asunto de interés común, no se retiran sin pedirle permiso. Quienes te piden ese permiso son los que de verdad creen en Dios y en su Enviado. Si te piden permiso por algún asunto suyo, concédeselo a quien de ellos quieras y pide a Dios que les perdone. Dios es Indulgente, Misericordioso. No equiparéis entre vosotros el llamamiento del enviado a un llamamiento que podáis dirigiros unos a otros. Dios Sabe quienes de vosotros se escabullen a escondidas. Que tengan cuidado los que se hurtan a su orden, no sea que les aflija una prueba o que les aflija un castigo doloroso”.
Algunos trabajos han intentado establecer una vinculación entre la concepción musulmana de la profecía y la idea que se tenía del jefe carismático en Arabia del Sur en este momento de la historia. Los resultados de la investigación no son todavía concluyentes. Es cierto, por el contrario, que el mismo Corán protesta cuando los mequíes contemporáneos querían ver en la manera de obrar de Muhammad una conducta análoga a la de los adivinos, los magos o los poetas de la época. El texto del Corán rechaza entonces vigorosamente semejantes sugerencias (Sura 26:224) “En cuanto a los poetas, les siguen los descarriados”. (Sura 69:41- 42) “No es la palabra de un poeta ¡qué poca fe tenéis! ni la palabra de un adivino ¡qué poco os dejáis amonestar!”.

En la antigüedad, mucho antes de Muhammad, mientras Jesús estaba sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él sus discípulos privadamente y le preguntaron: Dinos ¿Cuándo será la conclusión del sistema de cosas?, Jesús les dijo: muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo; yo soy el Cristo y extraviarán a muchos. Porque se levantaran falsos Cristos y falsos profetas y darán grandes señales y prodigios para extraviar, si fuera posible, hasta a los escogidos (Mateo 24:3,4, 24).

Para más informaciones el libro de
Raad Salam Naaman, Desvelando el Islam, Idetorial Monte Riego (León) 2012

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