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La ofensiva de Estados Unidos a Siria es inminente

Un día preguntan a Hitler, ¿Por qué no perseguiste y mataste a los árabes musulmanes? Contestó: “leyendo la historia de los árabes y estudiando las doctrinas del Islam, llegue a la conclusión de que tarde o temprano se van a matar entre ellos”.

Siria está esperando un ataque militar de Estados Unidos en cualquier momento. El ataque de Estados Unidos a Siria es amenazador, pero esencia algunos peligros muy importantes.

El gobierno de Estados Unidos culpó directamente al régimen del presidente Bashar Al-Assad del ataque con armas químicas en un barrio de Damasco, y aseguró que habrá represalias sin importar el informe que prepara la misión especial de Naciones Unidas.

El régimen sirio ha negado su responsabilidad en los supuestos ataques que el gobierno de Estados Unidos asegura causó la muerte de unas 1400 personas.

El gobierno de Al-Assad asegura que las acusaciones hechas por Estados Unidos, que considera un hecho la utilización de armas químicas por parte del régimen, son falsas e infundadas y ha afirmado que se basan en los datos de los activistas y de la oposición.

La Casa Blanca no puede confirmar el lugar exacto de las armas químicas del régimen. Bombardearlos podría soltar una masacre y capturarlos requeriría una operación terrestre que Obama no está dispuesto a financiar. Pero sería una estrategia absurda porque Siria tiene el arsenal químico más grande del mundo. El régimen ha ido construyendo sus armas químicas durante varias décadas y tiene reservas de sarín y gas mostaza para desencadenar cientos de masacres. Siria empezó a desarrollar armas químicas a finales de los años 70 por temor al programa nuclear de Israel. Primero con la ayuda de varias empresas europeas y luego con gracias al respaldo de Rusia y del régimen iraní.

Obama le preocupan más la inestabilidad y el caos en la región que las matanzas de civiles. Un extremo que ha generado malestar en aliados como Turquía o Arabia Saudí, que daban por hecho que Estados Unidos les ayudaría en su empeño de derrocar al régimen.

Obama no deja de subrayar que su intención es llevar a cabo un ataque limitada. Pero es difícil calibrar de antemano el alcance de cualquier intervención militar. El entorno de Obama plantea el ataque como una operación de castigo contra el régimen. Pero no explica qué ocurriría si sus líderes responden a los bombardeos con un segundo ataque químico sobre su población o a corto plazo podría plantear un escenario de pesadilla si el ataque ayuda a las milicias próximas a Al Qaeda a apropiarse de los arsenales químicos que por ahora controla el entorno del dictador.

La fuerza aérea Siria tiene unos 400 aviones operativos y su Ejército gestiona una de las defensas antiaéreas mejor preparadas de la región. Los analistas militares atribuían a Damasco un ejército de unos 250.000 soldados antes de la guerra. Pero las cifras podrían haberse triplicado durante el conflicto por la movilización de los reservistas y la creación de nuevas milicias para defender al régimen de los ataques de la oposición. Sin embargo la respuesta más probable no la llevaría a cabo el régimen Sirio, sino sus aliados de la organización libanesa HizbuAllah, que podría lanzar su enésimo ataque sobre Israel y caldear aún más la inestabilidad de la región, además un simple error de cálculo podría desencadenar un conflicto abierto con el régimen de Teherán.

 El problema fundamental del ataque que plantea Obama es que no responde a una estrategia general sobre lo que ocurre en Oriente Próximo. Hace tiempo que el conflicto sirio dejó de ser una guerra civil para convertirse en un escenario más de una lucha oculta entre Irán y Arabia Saudí (Shiíes y Sunnies) para hacerse con el control de la región.

Estados Unidos y sobre todo el presidente Obama se enfrentan a una elección imposible. Por una parte deben seguir siendo respetados como líderes mundiales; por otro lado es necesario preservar sus propios intereses y los de la población Siria.

Obama debe representar el papel de presidente de los Estados Unidos y Estados Unidos se verá obligado a usar la fuerza porque Al Assad ha cruzado una línea roja que el propio Obama estableció: la prohibición del uso de armas químicas.

Bashar Al Assad el actual presidente de Siria es el hijo del ex presidente histórico Hafez Al Assad, quien gobernó Siria entre los años 1971 y 2000. Tras la muerte de su padre Hafez en 2000, Bashar fue nombrado candidato único por el partido Baath, un partido árabe nacionalista socialista laico, el mismo partido del ex presidente iraquí Sadam Husein, para la presidencia de la República Siria, fue elegido mediante referéndum el 10 de julio 2000. El comienzo de su mandato planteó una esperanza de cambio democrático que fue abandonada al constatarse la continuidad de la política de su padre, Hafez Al Assad. Ante la amenaza de la idea de guerra preventiva llevada a cabo por la administración estadounidense, la inestabilidad en el Líbano, donde Siria mantenía una fuerte presencia militar, y las constantes tensiones con su vecino Israel, Bashar Al Assad ha intentado tener un discurso reformista que pudiera satisfacer los deseos de la Unión Europea y Estados Unidos, pero que en la práctica no supone ninguna concesión al movimiento opositor sirio.

Desde el verano de 2011, con el inicio de la llamada “primavera árabe” y la guerra en Siria, distintos países árabes, la Unión Europea, Estados Unidos y otros gobiernos exigen el abandono del poder a Bashar Al-Assad, mientras que gobiernos de otros países como Irán (principal aliado en la región), Rusia, China, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba condenan o no apoyan la intervención foránea ni el cambio de gobierno en Siria.

El régimen de la familia Assad, es una dictadura, nadie puede negar esta realidad. Bashar Al Assad es un dictador, asesino, tirano…llámale lo que quieras, como era su padre Hafez, pero tanto el padre como el hijo han podido controlar el país durante más de cuarenta años y protegerlo de los radicales y los grupos terroristas islámicos. Bajo sus mandatos Siria, era un país estable y seguro, había cierta libertad religiosa para las menorías religiosas como los cristianos que tenían la albedrío de practicar y celebrar sus fiestas cristianas.

El régimen de la familia Al Assad era una dictadura política laica “malo”. Pero la oposición y los rebeldes que luchan contra el régimen de Bashar Al Assad son radicales islámicos vinculados a los Hermanos Musulmanes, si llegan al poder, gobiernan bajo la ley islámica. Conociendo el Islam, con todas sus ramas y sectas, nunca ha sido ni es una religión compatible con la democracia, por lo tanto, si ganaran la guerra, Siria va a tener un sistema de gobierno político religioso, es decir, “mucho peor de lo que hay ahora”. Si no hay otra iniciativa, para elegir entre el malo y el peor, pues lo lógico es elegir el malo.

No todas las rebeliones y protestas populares son buenas, al contrario puede ser peor, con las últimas rebeliones y protestas en los países árabes conocidas como la “primavera árabe”, los rebeldes contaron con el apoyo de todo el Occidente, antes de conocer realmente quien son estos rebeldes y cuales son sus objetivos. De nuevo Estados Unidos y el Occidente se equivoca en Siria, porque el ejemplo recen hecho tanto en Irán como en Irak, Afganistán, Libia, Túnez, Egipto…deja mucho de desear.

Estados Unidos y el occidente deben de entender; que en los países árabes islámicos, el único sistema político que puede funcionar es una dictadura política laica y un dictador que puede controlar los grupos radicales islámicos, esta es la realidad. Estudiando la historia y las doctrinas del Islam, podemos entender todo eso, para eso, sirve la historia para vivir el presente y plantillar el futuro.

Por lo tanto, mi consejo al presidente Obama y los gobernantes Occidentales; no incorporarse ni aplicarse en una guerra contra Siria, déjalos entre ellos que solucionan sus problemas, porque, no son agradecidos, al final retornarán y se acoplan todos contra Estados Unidos y el Occidente, como pasó en Irak y Afganistán…Aplicando el texto coranico en (Sura 5:51) “Creyentes; No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos. Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ello”.

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