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Los siete magníficos motivos de la venida de Jesucristo a la Tierra…

(Lucas 2:1-7) “María dio luz a su hijo primogénito, Jesús Nazareno ن  y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”. Los ángeles santos, que vienen y van, preparan caminos por donde vendrá el Hijo del Padre, el Verbo Eternal, al mundo del hombre en carne mortal. Hay miles de razones de la venida de Nuestro Señor Jesucristo a la Tierra:
Primero: El Rescate. Jesús tenía que derramar su sangre vital en muerte para el rescate de nuestros pecados. Como dijo Juan el apóstol de Jesús en (1 Juan 1:7) “La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado”. De manera que una razón importante por la cual Jesús vino a la Tierra fue para morir por nosotros. La vida humana perfecta de Jesús se dio para liberar a la humanidad del cautiverio al pecado y la muerte. Esto se debía a que Adán, el antepasado de todos nosotros, se había rebelado contra Dios. Así, el acto de desafuero de él lo había convertido en pecador, puesto que la Biblia explica que “el pecado es desafuero”. El resultado de esto fue que Adán no mereció recibir la vida eterna. Así que Adán perdió para sí la vida humana en perfección en una Tierra paradisíaca. También hizo así que todos los hijos que él tendría perdieran esta maravillosa perspectiva. ¿Por qué tenían que morir todos sus hijos, si quien pecó fue Adán? Esto se debe a que Adán, al hacerse pecador, pasó el pecado y la muerte a sus hijos, incluso a todos los humanos que vivimos hoy (Romanos 5:12) “Por eso, así como por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado”. Por su desobediencia, Adán el hombre perfecto perdió la vida perfecta en una Tierra paradisíaca para sí mismo y para todos sus hijos. Jesucristo dio su propia vida perfecta para volver a comprar lo que Adán había perdido.

Segundo: Santificar el nombre de Dios. El enseñó a sus seguidores a pedir en oración que el nombre de su Padre fuera “santificado,” o tenido en santidad (Mateo 6:9).

Tercero: Enseñar la predicación: Jesús enseñó a sus discípulos a predicar el mensaje del Reino de Dios. Jesús no enseñó alguna ética o filosofía Su mensaje es mucho más. Jesús señaló a Dios como la fuente de la salvación cuando dijo en (Lucas 4:43) “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”. También dijo que parte de la señal que identificaría los últimos días (Mateo 24:14) “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. En el año 33, antes de finalmente ascender al cielo, el resucitado Jesús dio estas instrucciones a sus discípulos en (Mateo 28:18-20) “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas”.

Cuatro: declaración de Amor: Jesús recalcó la importancia del amor, en el sermón del monte, Jesús dijo en (Mateo 5:43-48) “Se dijo: Tenéis que amar a vuestro prójimo y odiar el enemigo. Sin embargo, yo os digo: Continúen amando a sus enemigos y orando por los quien persiguen”. Juan el apóstol declaró en (1 Juan 4:8) “El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor”. Por supuesto, el amor cristiano no ha de manifestarse solo por palabras; es más importante manifestarlo por hechos. Por eso el apóstol Pablo escribió en (1 Corintios 13:4-8)El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta. El amor nunca falla”.

Quinto: Declarar la verdad con valor. Poco antes de Su asesinato, Jesucristo dijo a su interrogador, el gobernador romano Poncio Pilato, en una explicación de por qué había venido a la Tierra en (Juan 18:37-38) “Para esto he nacido, y para esto o con este propósito he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad”. Seguramente con una dosis de escepticismo, el gobernador romano preguntó: “¿Qué es la verdad?”. Jesús, en cambio, nunca dudó de que hubiera solo una verdad, la Palabra de Dios (Juan 17:17), por lo que no tuvo reparos en hablar de ella.
Sexto: Condenar los hipócritas, los saduceos y los Fariseos con valor y buen juicio. En cierta ocasión Jesús habló acerca de los líderes religiosos de su día, dijo en (Mateo 23:4-7) Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres: pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos; aman los primeros asientos en las cenas; las primeras sillas en las sinagogas; las salutaciones en las plazas y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí”. Jesús nunca se retuvo de proclamar y dar a conocer el nombre y el reino de Dios.
Septímo: La gran Profecía de Jesús. Poco antes de Su crucificación, Jesús predijo y habló con Su discípulos acerca del futuro y los señales que indican el fin del mundo dijo en (Mateo 24:4-26) “Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán. Oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. Pero todo esto es solo el principio de dolores. Entonces os entregarán a tributación. Os matarán y seréis odiados por todos por causa de mi Nombre, muchos tropezarán entonces, y se entregarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo. Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar Santo la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel, el que lee, entienda, entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su copa. Entonces si alguien les dice: ¡Miren! Aquí está el Cristo, o: ¡Allá!, no lo crean. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas y darán grandes señales y prodigios para extraviar, si fuera posible, hasta a los escogidos”.
El término anticristo significa “contra o en lugar de Cristo”, por lo que, en su sentido más amplio, abarca a todos los que se oponen a Cristo o a sus representantes, o a quienes se hacen pasar por ellos. La palabra anticristo se aplica a todo el que niega lo que la Biblia dice acerca de Jesucristo, a todo el que se opone a su Reino o a todo el que maltrata a sus seguidores.
En Su vida en la tierra, Jesús manifestó, amor, bondad, humildad, cercanía…sobre todo valentía. Jesús enfrentó a los líderes religiosos judíos y políticos de Su tiempo, sufrió y dio Su vida en la Cruz, defendiendo la verdad con valor. En el primer siglo, los discípulos de Jesús, hicieron lo mismo, predicaron la verdad y murieron con valor como mártires. Durante veinte siglos de la historia del cristianismo, millones de fieles cristianos han muerto como mártires, valiendo la verdad. En estas primeras décadas del siglo XXI, centenares de miles de cristianos, hermanos nuestros, están sufriendo la persecución y el genocidio, amparando su fe y la verdad cristiana con valor. Los verdaderos cristianos, debemos de examinarnos periódicamente para determinar si vivimos en conformidad con la ley de Cristo, no optamos solo por lo que nos interesa. No nos dejamos llevar por el constante temblor de las ideas populares y la cobardía, sino que nos agarramos firmemente proclamando la verdad.

Felices y cristianas navidades…prospero año nuevo 2018.

Raad Salam Naaman
Cristiano católico caldeo a mucha honra…

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