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¿Qué esta pasando en Egipto?

Población: 78.887.000. Grupos étnicos: árabes (98%), beréberes, nubios, beduinos y beja (2%). Grupos confesionales: musulmanes sunnies (90%) y cristianos coptos (10%).
Las revueltas comenzaron el 25 de enero 2011. El 10 de febrero 2011, Mubarak dimitió y cede todo el poder presidencial al vicepresidente el General ‘Omar Suleiman. La mayoría de los estados y los ciudadanos mostraron su apoyo a la revolución.
En el año 2011, todavía los hermanos musulmanes no han llegado al poder, cuando los islamistas militantes salafistas se dedicaron a quemar hogares y negocios propiedad de compatriotas cristianos. El año 2011 ha sido especialmente duro para los cristianos egipcios. En Enero 2011, el ataque a una iglesia copta en Alejandría, que provocó la muerte de 21 personas y 79 heridas. En marzo 2011, el asesinato de diez personas y otras 150 heridas, con el incendio de una iglesia copta en Helwan. El pasado 9 de octubre del mismo año, la muerte de 24 cristianos en El Cairo.
Los Hermanos Musulmanes conocidos en Egipto como, la madre de todas las organizaciones, islamistas ganaron las elecciones del país el pasado 28 de noviembre 2011. Su partido, se llama “La Libertad y la Justicia”, lidera la Alianza de una unión formada por otras 11 formaciones islamistas.
El pasado 30 de junio 2012, el islamista Mohamed Mursi, de 61 años, presidente del Partido Libertad y Justicia afín de los Hermanos Musulmanes, juró el cargo de presidente de Egipto. Mohamed Mursi, en sus discursos siempre hace referencias a la “Shari’a” (ley islámica) y a su proyecto de renacimiento islámico que aplica en todos los ámbitos, de Egipto. Los partidos islamistas dominarán por primera vez la asamblea: los Hermanos Musulmanes ganaron la mayoría de escaños en las últimas elecciones, son la línea más dura de los Salafistas. No hace mucho, esta organización culpaba a Washington y a todo el occidente de todos los males del mundo árabe e islámico.
La primera vez en la historia de Egipto los islamistas partidarios a los hermanos musulmanes están obligando a las mujeres a llevar el velo en los colegios y los sitios oficiales, incluido a las cristianas, este es el caso de Firial Habib una alumna copta de un colegio en un pueblo cerca del Cairo; dice Firial: que un día normal, como todos los días, en el colegio, cuando la directora del colegio me llamo para decirme que debo de llevar el velo en el colegio, al negar este orden me echaron del colegio dos semanas. Con la ayuda de mis padres conseguí un orden judicial me permite a entrar al colegio sin llevar el velo, desde entonces, hay un rechazo de parte de mis profesores y colegas me ven y me tratan de una forma diferente.
Los cristianos coptos temen la política islamista radical de Mohamed Mursi y de los Hermanos Musulmanes. Los hermanos Musulmanes siguen atacando las iglesias y los negocios de los cristianos coptos en Egipto.
Conozco Egipto muy bien, he tenido la oportunidad de visitar el país en varias ocasiones, tengo buenos amigos allí, pero en estos últimos meses, desde que los Hermanos musulmanes están gobernando el país, la mayoría de las mujeres en Egipto llevan el NIQAB, una vestimenta que se oculta totalmente el rostro, excepto los ojos, y es de color negro.
Comienza de nuevo la protesta en Egipto, todo empezó cuando cientos de miles de personas han tomado las calles en ciudades como El Cairo, Alejandría, Suez, Port Said o Aswan, para mostrar su rechazo al presidente Mohamed Morsi, que tan solo lleva varios meses en el poder. Varios grupos de jóvenes se congregaron en la calle Mohamed Mahmoud de El Cairo, una de las vías que desembocan en la plaza Tahrir, para conmemorar el primer aniversario de la muerte de decenas de manifestantes que hace un año perdieron la vida a manos de las fuerzas de seguridad egipcias, entonces bajo el mando del gobierno en transición dominado por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas. Los responsables de aquellas muertes siguen en libertad. Hubo enfrentamientos entre manifestantes y policía, que de nuevo usó de gases lacrimógenos en un intento por disolver las protestas, y la tensión creció. La brutalidad de las fuerzas de seguridad quedó en evidencia.
Las protestas se han extendido a varias ciudades del país, entre ellas, Mahala Al Kubra, histórico bastión del movimiento obrero, donde en 2006 tres mil mujeres trabajadoras de una fábrica textil, al grito de (aquí estamos las mujeres, ¿dónde están las hombres?), dieron el pistoletazo de salida a una oleada de huelgas que fueron el prólogo de las revueltas de 2011. En las últimas horas en Mahala Al Kubra se han registrado duros enfrentamientos entre partidarios y detractores de la Hermandad musulmana, con el resultado de 300 de heridos. Tanto en Mahala como en otras ciudades se han producido ataques a sedes de la organización islámica.
No es ningún secreto que los Hermanos Musulmanes y el propio Morsi son conservadores en lo político y neoliberales en lo económico. Aunque la Hermandad Musulmana criticó durante años el intervencionismo occidental en la región, ahora el sector gobernante da la bienvenida a las ayudas ofrecidas por los organismos financieros internacionales. Este pragmatismo ha decepcionado a algunos votantes de la Hermandad, pero sin duda satisface a actores internacionales como Estados Unidos, siempre dispuestos a cuidar las ventajas de la inversión extranjera en el país árabe.
El presidente islamista egipcio ha puesto en juego un texto constitucional totalitario, donde la democracia queda reducida a una mera fachada. Es el intento de trazar el perfil modélico de lo que sería una supuesta “democracia islámica”, una contradicción, porque o es democracia, o es islámica. No puede haber una “democracia islámica”.
El Islam para el musulmán no solamente una “religión”, sino también es su forma de vida, un sentimiento, una tradición, un territorio, una raza, una patria, un estado, una nacionalidad, una fe, una oración, un sentimiento, un pensamiento, un espíritu, una actitud ante la vida, una Espada. El Islam es incompatible con la democracia, no conocen la democracia, como lo conoce y lucho por ello durante muchos siglos el Occidente. En el Islam la religión y la política van caminando juntos sin separarse, porque Muhammad “el presunto Profeta del Islam” era un líder religioso y político.
Las revueltas en Egipto mostraron al mundo la entrada de la ciudadanía en la escena política de Oriente Medio. La chispa que prendió en el Magreb se extendió y llenó la plaza de Tahrir de jóvenes movilizados a través de las redes sociales y el descontento social hizo el resto. Al fracaso de la violencia se sumó el abandono del Ejército y del aparato policial: casi nadie se movió para ayudar a Hosni Mubarak. Sin embargo, la movilización la capitalizaron los Hermanos Musulmanes, los únicos que disponían de recursos para aprovechar la irrupción de las masas en escena.
Las experiencias en Libia y Siria han debilitado mucho la simpatía que las revueltas árabes despertaron en las cancillerías de Occidente. Rusa y China siempre vieron con escepticismo el proceso. Ahora, se les han ido sumando cada vez más países que prefieren la estabilidad en la región a prolongar la espiral de revueltas de masas que dura casi dos años. Ni los Estados Unidos, ni el Reino Unido, ni la Unión Europea ni casi nadie comparten el entusiasmo del pasado.
El saqueo de los arsenales libios, el conflicto en Mali, la entrada de los terroristas en el conflicto sirio y la recuperación de Al Qaeda en la Península Arábiga han provocado un enfriamiento de la simpatía por las revueltas de la llamada “primavera árabe”. Así, Morsi puede fortalecerse haciendo concesiones superficiales mientras gana tiempo y logra desmovilizar a las masas. Por otro lado, nadie puede batir a los Hermanos en el activismo callejero si se lo proponen. Llevan haciéndolo décadas y ahora ocupan, además, el poder. Parece que los Hermanos tienen varias bazas que jugar y que la partida les es favorable.
Ahora bien, alguien pregunta ¿Qué se puede hacer?
Los gobernantes occidentales piensan solo en sus intereses económicos y sobre ello actúan. Arabia Saudita y Qatar, son el eje del mal, son los quien están ayudando a los rebeldes radicales islamistas en Libia, Yemen, Siria… A su vez Estados Unidos y Europa protegen estos dos países por interés económico. Los gobernantes tanto en Estados Unidos como en Europa están mal aconsejados no deben de pensar solamente en sus intereses económicos y dejar a un lado, el radicalismo islámico que esta creciendo notablemente en los últimos años y en todo el mundo.

La única solución (lósiento decirlo, yo soy demócrata, no me gusta las dictaduras y porque he sufrido mucho con la dictadura) pero se ha mostrado que no hay otra solución, que un dictador laico y fuerte que puede controlar el sentimiento islámico radical.

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