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¿Quiénes son los cristianos caldeos? y ¿qué significa ser cristiano en Irak?

El viernes 1 de febrero 2013, en un sínodo en Roma en el que han participado una quincena de obispos católicos caldeos desde el 28 de enero, ha sido elegido el arzobispo caldeo de Kirkuk (Irak), Luis Rafael Sako, como nuevo Patriarca de la Iglesia Católica Caldea, en plena comunión con Roma, con el título de Patriarca de Babilonia. Luis Rafael Sako, nació en Zajo, en el Kurdistán Iraquí, en 1948. Estudió en el seminario dominico en Mosul (Ninive), y fue consagrado sacerdote en 1974 en dicha localidad. Finalizó sus estudios en Roma, donde se doctoró en Estudios Cristianos Orientales en el Pontificio Instituto Oriental y se licenció en Estudios Islámicos en el Pontificio Instituto de Estudios Árabe e Islámicos. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado arzobispo de Kirkuk. El 14 de noviembre de ese año fue consagrado por su predecesor en el cargo, André Sana. El 23 de enero de 2009 realizó una visita al Vaticano junto con el anterior patriarca Manuel III Daly y otros obispos caldeos, siendo recibidos por el papa Benedicto XVI.
El 31 de enero de 2013 fue nombrado Patriarca de Babilonia de los Caldeos por el sínodo de esta iglesia celebrado en la Casa de San Juan y San Pablo, en Roma, presidido por el cardenal prefecto para las iglesias orientales Leonardo Sandri. El nuevo patriarca fue confirmado por la Santa sede con la ecclesiastica communio el 1 de febrero. En idéntica fecha recibió el título de arzobispo de Bagdad, anexo al de patriarca por ser sede del patriarcado.
El nuevo patriarca es miembro del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Gran políglota (domina nueve idiomas), ha publicado veintiún libros y más de doscientos artículos. Es una figura moderada, partidario del diálogo y la tolerancia, en un país de graves enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, y convulsionado por la guerra y la ocupación estadounidense. Aunque no comulgaba con el régimen de Sadam Husein se muestra crítico con la situación actual, y lamenta que, nunca se ha afirmado un criterio de ciudadanía capaz de integrar a todos, sin importar su etnia o religión. Al ser nombrado patriarca ha declarado “creo que he sido llamado a una responsabilidad difícil, en el país e incluso fuera del país, pero con la ayuda de Cristo y la colaboración entre los obispos sabremos vivir en una unidad que nos permitirá reconstruir la Iglesia caldea. Una casa que estará siempre abierta a las demás Iglesias a partir de nuestros hermanos asirios, y a nuestros compatriotas musulmanes”.
Irak, contiene una sociedad multiétnica, multicultural y multireligiosa. La religión predominante en Irak, es el Islam 95%, (Ši`ies 60%, Sunnies 35%), judíos, Yazidies y Şabi`a 2% y los cristianos tomados en conjunto caldeos y asirios 3%, son el grupo más numerosos después de los islámicos, del total de la población (800.000 habitantes). El grupo étnico más importante es el árabe 74%, seguido por los kurdos 20%, los turcomanos 2% y luego caldeos, asirios 3%, Otros 1%. Los cristianos son parte fundamental de la población y una comunidad histórica que se encuentra en la actualidad, en trance de desaparición. El naciente radicalismo islamista y la violencia existente en el actual Irak favorecen la eliminación progresiva de una minoría incómoda para los musulmanes, son los cristianos.
Para hablar de los cristianos en Irak, hay de hablar de los antiguos imperios: los asirios y los caldeos en la antigua región de Mesopotamia, la cuna de la civilización. Comenta Hary Sagar en su libro, `Ađamat Babil- La grandeza de Babilonia: “su rasgo más destacado eran los ríos Tigris y Éufrates que daban el nombre a la región (Mesopotamia) que significa “entre ríos” en griego. Tuvo una gran importancia en la historia donde surgió Sumeria; la civilización más antigua del mundo 3500 a. C, el primer pueblo en utilizar la escritura. Luego los akadios 2300 a. C. el pueblo del Rey Nemrod de la Biblia (Génesis 10, 10), quien construye Ninive, Babilonia, Akad y Ur. El primer pueblo en utilizar un código civil o texto legal comprensible, el código de las primeras leyes de la historia humana, el código de Hamurabi 1800 a. C. El imperio de los asirios en Ninive, entre los años 1500 y 625 a. C. el año en que el Rey de los caldeos o Babilonios Nabucodonosor, formó su imperio en Babilonia. En el año 607 a. C. conquistó Jerusalén y llevó los israelitas como cautivos a Babilonia hasta el año 539 a. C. En este año comenzó el imperio Medo y Persa del Rey Ciro. En el año 537 el rey Asuero dio la libertad a los israelitas para volver a su tierra de Jerusalén, pero la mayoría de ellos no volvieron porque tenían ya su vida hecha allí. El año 333 a. C. fue cuando Alejandro Magno acabó con este imperio y gobernó la región hasta su muerte en el año 323 a. C. Los reyes de Persia volvieron a controlar la zona de nuevo”. [1]
Alber Abuna en su libro, la Iglesia caldea católica oriental, cuenta: “Santo Tomás, apóstol de Jesús, se hubo primero dirigido a Seleucia-Ctesifonte en el siglo I d. C. para luego proseguir con su misión evangelizadora llegando hasta La India, donde se supone que pasó a otro mundo. Siguiendo la línea de fuentes asirio-caldeas, escritas en arameo (siríaco), el discípulo de santo Tomás, Adai, fue quien, ayudado por Mari y Agai, empezó la organización de la comunidad cristiana oriental. Se extendió muy rápido esta comunidad en todo el territorio que estaba bajo el dominio de los persas en los primeros dos siglos que disfrutaban de un clima de tranquilidad y paz, hasta el reinado de Shapur I, que gobernó entre los años 241 y 271, y quien tomó una postura muy dura exigiendo unos impuestos muy altos contra los cristianos en aquel tiempo. Su sucesor Shapur II fue más allá de su padre, llamó al patriarca de los cristianos, en aquel tiempo el Obispo Sham`un, y le ordenó a cobrar más impuestos de los cristianos. Al negarse el Obispo a hacerlo el rey persa le mató y ordenó matar a todos los cristianos que no obedecieran sus órdenes. Se dice que Shapur II mató entre 100.000 y 200.000 cristianos en la época de su gobierno entre los años 271 y 309. Lo que frenó su matanza fue que dos de sus ayudantes, que eran cristianos, se pusieron en la fila de los mártires y fueron asesinados. Cuando se enteró el rey de este hecho paró la matanza. Después de estas matanzas y sufrimientos la comunidad cristiana volvió a organizar su Iglesia y desfrutó de una época de tranquilidad. Sus patriarcas se preocuparon de escribir las historias de los cristianos mártires y enseñar las doctrinas de la Iglesia de Alejandría y Antioquía”. [2]
Yo tuve el privilegio de traducir algunas de estas memorias del arameo al árabe.
El momento de cambio para la cristiandad en general según el The New Encyclopœdia Britannica, Micropœdia “fue el año 313 la fecha de la supuesta conversión del emperador romano Constantino al cristianismo. En el año 306, Constantino sucedió a su padre, y con el tiempo llegó a gobernar el imperio romano junto con Licinio. En Constantino influyó la devoción de su madre al cristianismo y su propia creencia de que había recibido protección divina. Antes de entrar en una batalla cerca de Roma en el puente Milvio, en el año 312, alegó que se le dijo en un sueño que pintara el monograma “cristianismo” con las letras griegas “chi-rho”, las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego, en los escudos de sus soldados. Con este talismán sagrado, las fuerzas de Constantino derrotaron a su enemigo Majencio, y más tarde a su socio Licinio en el año 324. Poco después de ganar la batalla, Constantino afirmó que se había hecho creyente, aunque no se bautizó sino hasta poco antes de su muerte, unos 24 años después. Obtuvo el apoyo de los que afirmaban ser cristianos en su imperio para adoptar las letras griegas “chi-rho” como su emblema. Porque como Emperador él ejerció vigorosa influencia en los asuntos de la Iglesia cristiana, que estaba dividida en cuanto a doctrina, y él quería unidad en su imperio.
En aquel tiempo los Obispos de habla griega y los de habla latina estaban envueltos en un debate sobre la relación entre la “palabra” o el “Hijo de Dios” que había sido encarnado en “Jesús”, y “Dios” mismo, ahora llamado “el Padre”. Constantino quería unidad en su dominio, y en el año 325 convocó un concilio al que se presentaron dos representantes del Papa, en aquel tiempo Silvestre, y 318 Obispos en Nicea. El concilio duró un mes (del 20 de mayo hasta el 18 junio) y allí firmaron la ley de la fe cristiana, describiendo Jesucristo con estas palabras “es el Dios verdadero de Dios verdadero, de la misma substancia que el Padre, engendrado pero no creado”. El debate siguió rabiando por décadas, y exigió más concilios y la autoridad de diferentes emperadores en el uso del destierro para lograr al fin la conformidad. Fue una victoria para la teología y una derrota para los que se apegaban a los simples textos de las Escrituras.
La definición del Concilio de Nicea, sostenida desde entonces con mínimos cambios por las principales denominaciones cristianas, fue la de afirmar que el Hijo era consustancial, literalmente de la misma sustancia que al Padre. Esta fórmula fue cuestionada y la Iglesia pasó por una generación de debates y conflictos hasta que la fe de Nicea fuese reafirmada en Constantinopla, en el año 381. En Nicea toda la atención fue concentrada en la relación entre el Padre y el Hijo, inclusive mediante el rechazo de algunas frases típicas arrianas mediante algunos anatemas anexados al credo; y no se hizo ninguna afirmación similar acerca del Espíritu Santo. Pero en Constantinopla, en el año 381, se indicó que éste es adorado y glorificado junto con Padre e Hijo, sugiriendo que era también consustancial a ellos. Más tarde en el año 431 en el Concilio de Efesodeclararon que “María es la madre de Dios”. Esta doctrina fue posteriormente ratificada por el Concilio de Calcedonia en el año 451, sin alterar la sustancia de la doctrina aprobada en Nicea”. [3]
Cuando en el Concilio de Efeso en el año 431 declararon que “María es la madre de Dios”, nace la Iglesia nestoriana, como protesta contra esta doctrina. Según Hormez Abuna “La Iglesia nestoriana remite su nombre a su fundador Nestóreo: nació en el norte de Siria y fue nombrado Obispo de Constantinopla en el año 428. Nestóreo con sus enseñanzas dejó entender que estaba en contra de las doctrinas de la Iglesia, especialmente contra las doctrinas del Concilio de Efeso. El Obispo de Alejandría en aquel tiempo Cirilo, cuando escuchó las enseñanzas de Nestóreo, las interpretó como una rebeldía contra la Iglesia. Cirilo se enfadó, se enfrentó a Nestóreo y escribió al Papa en aquel tiempo Celestino, y este ordenó a expulsar Nestóreo a Libia donde murió en el año 440. En el siglo V, se extendió la Iglesia llamada nestoriana, fiela las enseñanzas de Nestóreo en toda la zona y se separó de la Iglesia de Roma. Entonces se la empezó a llamar la Iglesia antigua oriental. Allí hubo dos grandes tribus cristianas rivales: Al Gasasina que eran de la teoría de la Iglesia de Roma y Al- Manadera que eran nestorianos, y de estas dos Iglesias salieron muchas teorías y ramas”. [4]
La presencia árabe (islámica) en Mesopotamia empezó en el año 637. El califa Omar, el segundo de los califas ortodoxos, invadió Irak, Siria y Palestina. En el año 661 con la muerte de Alí, el cuarto califa ortodoxo, y el comienzo del califato Omeya en Damasco como capital, los cristianos tenían que pagar impuestos para practicar su religión; de lo contrario, estaban obligados de practicar la religión islámica. En el año 750 el califato Abbasi, acabó con el poder de los Omeya y en el año 762 el califa Abu Ŷa`far `Abdullah bin Muђammed, conocido como Al- Manssur que significa “el vencedor”, construyó Bagdad, la ciudad de las mil y una noches, para ser capital de los califas `Abbasies y capital cultural del mundo islámico. Durante cinco siglos los cristianos disfrutaron de una época tranquila y sus sabios participaron en el crecimiento de la cultura en aquel tiempo, destacando el Obispo Timoteo I, quien trabajó con el califa Harun Al- Rashid y sus hijos Al- Amin y Al- Ma`mun.
En el año 1291, cuando los mongoles invadieron Bagdad y destrozaron toda la ciudad, mataron casi un millón de personas, entre ellos muchos cristianos. Alber Abuna, en su libro comenta: A partir del siglo XIII la Iglesia nestoriana manifestó su interés de entrar bajo la doctrina de la Iglesia de Roma, pero sus Obispos tenían miedo de los mongoles que la acusaban de pedir ayuda de los extranjeros. En aquel tiempo el Obispo siempre fue elegido, de una forma democrática, entre varios sacerdotes capacitados. Pero, a primeros del siglo XV, surgió un problema interno en la Iglesia nestoriana, cuando la familia Abuna empezó a controlar los asuntos de la Iglesia y el Obispo elegido debía de ser miembro de esta familia. El primero fue el Obispo Timoteo II, quien fue elegido entre los años 1418 y 1432, y a partir del año 1450, la época del Obispo Sham`un Basidy, empezaron los Obispos a nombrar sus sucesores por herencia.
Como consecuencia de esta decisión, a partir del año 1538 empezó un movimiento de reforma dentro de la Iglesia nestoriana, contra esta decisión. En el año 1553, el sacerdote Juan Soulaqa mostró su interés a unirse con la Iglesia de Roma. En el mismo año fue elegido obispo, fuera de la familia Abuna y fue reconocido por el Papa como Patriarca de la nueva Iglesia de Oriente. La gran mayoría de los cristianos en aquel tiempo siguieron Juan Soulaqa, aceptaron la unión con la Iglesia de Roma y fueron llamados caldeos, o la Iglesia oriental caldea. Quedó una minoría fuera de esta unión y fueron llamados asirios, o la Iglesia oriental asiría. Desde entonces la Iglesia católica apoyó la creación de escuelas, seminarios, hospitales e imprentas que contribuyeran a elevar el ínfimo nivel cultural de los caldeos. Poco a poco, varios obispos nestorianos o asirios se fueron sumando a la comunidad caldea, como fue el caso del obispo Yusof en el año 1672, y el patriarca Elia XII, a mediados del siglo XVIII,  uniendo a la Iglesia de Roma. Para una mejor organización de la Iglesia caldea, en el año 1778, con el patriarca Juan VIII Hormez, se centró la autoridad de los caldeos en un solo patriarca, con el titulo de Patriarca de Babilonia de los caldeos, que permanece hasta nuestros días”. [5]
Durante el dominio del imperio otomano, los cristianos no tenían los mismos derechos que los musulmanes, eran ciudadanos de segunda clase, obligados a pagar impuestos especiales, con restricciones civiles como el acceso a las armas, y la prohibición de hacer proselitismo entre los musulmanes. Desde entonces, los nestorianos o asirios permanecieron en minoría en el norte del país, mientras sus hermanos los caldeos católicos, más numerosos, bajaban al valle central, y conformaban las minorías cristianas de las principales ciudades, al oeste de Hakkari y los alrededores de Mosul.
En el año 1995 se redactó un documento entre la Iglesia católica y la Iglesia asiria, en el que se puso término a la controversia teológica que se remonta al concilio de Éfeso, donde se condenó la doctrina de Nestóreo, que confesaba dos personas en Cristo. Ahora, después de 15 siglos, se ha comprobado que, a pesar de las divergencias en la terminología y en la diversidad cultural, las dos Iglesias confesaban la misma fe cristológica: dos naturalezas en Cristo y la unidad de la persona del Verbo. Por lo que ambas comunidades se encuentran en un buen momento de acercamiento para mirar el futuro como un regreso a la unidad.
Los otros cristianos. Pero los caldeos y los asirios no son los únicos cristianos de Irak. También existe una pequeña comunidad católica latina, sostenida por misioneros carmelitas, dominicos, redentoristas y salesianos. La comunidad latina es de unas tres mil personas, y se ve liderada por un carmelita descalzo libanés, Monseñor Jean Benjamín Sleiman. Por otro lado, los siro-católicos que son antiguos jacobitas (monofisitas) que volvieron a la comunión con Roma en el año 1626, tienen una comunidad de 75.000 personas, repartida en 30.000 en la capital y el resto en el norte (Kirkuk y Mosul). La comunidad se encuentra bajo la dirección del Patriarca siro-católico de Beirut. Aunque en Bagdad les rige Monseñor Atanasio Matti Šaba Matota.
También los armenios tienen presencia en Irak, aunque su llegada fuese después de la primera guerra mundial, huyendo del genocidio provocado por los turcos. La comunidad armenia estuvo constituida por 30.000 miembros, de las ramas católica y apostólica, que disponía de una escuela, regida por hermanas armenias, con 800 alumnos. Sin embargo, la emigración forzosa la ha reducido a una décima parte. 300 de ellos, incluso han vuelto a la republica de Armenia.
Otra de las comunidades a tener en cuenta son los siro-ortodoxos o jacobitas (monofisitas). Esta comunidad esta formada por 50.000 personas, viven concentrados en el norte y en la capital. De modo semejante a los armenios, los jacobitas se refugiaron después de la confrontación mundial, huyendo de los turcos que asesinaron a varias decenas de miles de ellos. De los asirios, que ya se ha hablado anteriormente, permanecen 70.000 de ellos en el norte, protegidos por las armas kurdas. Aunque separados de los católicos y de los ortodoxos, mantienen un progresivo acercamiento a los primeros.
Isakhan Ben, nos dice en su libro Re-ordering Iraq: Minorities and the Media in Times of Disorder: “En la primera guerra mundial, los turcos protagonizaron el genocidio armenio, el asesinato de 1.500.000 personas, pero se olvida, que también acabaron con la vida de unos 30.000 caldeos, tres obispos y 20 sacerdotes. Los supervivientes se refugiaron en el norte del Irak, que quedaría bajo control británico. Pero mientras los asirios, agradecidos a los británicos, formaban parte de sus cuerpos de policía colonial, los caldeos se comprometían en el naciente nacionalismo árabe, que daría lugar al Ba`ŧismo, movimiento político fundado por un cristiano árabe, Michel `Aflaq. En el Irak independiente, los asirios sufrirán especialmente la represión del nuevo estado soberano, en manos de la minoría musulmana Sunita. Entre tanto, en Irak, en el año 1958 se traslado el patriarcado de Mosul a Bagdad. Durante el régimen Ba`ŧista, como nacionalista laico, los cristianos eran considerados ciudadanos con los mismos derechos que los demás, y las privaciones de libertad eran las mismas al resto de los miembros de otras confesiones, teniendo una fuerte presencia en algunas profesiones, como la enseñanza, donde eran el 20 %, pero también en la hostelería, pequeño comercio, profesiones liberales y negocios internacionales. El resto de la comunidad seguirá viviendo en el campo, dedicada a labores de labranza, entre ellas, el cultivo de la vid. La capital árabe llegará a contar con 28 parroquias caldeas de entre 50 parroquias cristianas, y un seminario mayor. Pero especialmente, en el barrio de Dora en Bagdad, donde se concentran las instalaciones del patriarcado, se sitúa el Colegio Internacional Babilonia, de enseñanza superior universitaria, que contaba antes de la última guerra con 280 alumnos de diferentes confesiones cristianas. El detalle de la “libertad” de los cristianos era la presencia como vicepresidente de gobierno y ministro de asuntos exteriores de Sadam Hussein, del caldeo Tariq `Aziz, quien había islamizado su nombre para evitar rechazos. Su verdadero nombre era Miguel Yohanna. Aunque su presencia en el gobierno no era por ser cristiano, sino un antiguo compañero político. Los propios cristianos hacían referencia a que conseguían más favores por intermediación de ministros musulmanes, que por el propio Tariq `Aziz”. [6]
Por eso, la labor del actual Patriarca caldeo católico, Luis Rafael Sako es la de mantener la unidad de la comunidad, evitar diferencias políticas, y dar a conocer al mundo las dificultades en las que viven sus hermanos perseguidos en el país.
Bajo su dirección, la Iglesia caldea cuenta en la actualidad con 17 diócesis: nueve en Irak, tres en Irán, una en Turquía, otra en Siria, Líbano y Egipto. En Tierra Santa hay un Vicariato patriarcal fundado en el año 1908, con jurisdicción sobre los caldeos de Haifa y Jordania. En este país hay una notable comunidad caldea, estimada a unos 10.000, refugiados a raíz de la guerra del Golfo. Los fieles de la diáspora disponen en los EE. UU. de un obispado caldeo, en Detroit y otro en San Diego; para los de Australia, de uno propio en Sydney.
También dispone la Iglesia caldea de religiosos. Los caldeos tienen cinco monasterios masculinos, cuatro en Irak y otro en Roma, con un centenar de monjes de la orden de Mar Ormizdas. A los que hay que sumar dos congregaciones femeninas: de la Inmaculada Concepción, fundada en Bagdad en el año 1922, con 40 religiosas, y la del Sagrado Corazón, con 30 religiosas.
Desde el año 2003, el éxodo continuo de los cristianos, causado por la guerra, parece anunciar la desaparición de una comunidad cristiana, que lleva 2.000 años de existencia, de la cual quedan actualmente aproximadamente unos 500.000 en total. En los países vecinos se concentran miles de cristianos iraquíes como refugiados, que intentan buscar una salida en un país Europeo, Canadá, Estados Unidos de América o Australia. Pero la salvaje guerra que se vive en Irak se cobra un tributo diario entre los más débiles. Los sacerdotes son secuestrados; los cabezas de familia asesinados; las mujeres obligadas a casarse con musulmanes, y los adolescentes obligados a la conversión. En definitiva, las familias cristianas, después de ser expoliadas, son obligadas a huir del país. Los cristianos son los verdaderos perdedores de la guerra en Irak.
Afirmo esto porque soy cristiano católico caldeo de origen iraquí, pertenezco a una familia cristiana, católica, caldea. Estoy muy orgulloso de haber nacido en un país tan rico, no sólo en el petróleo sino también en su historia y cultura. ¿Quién puede hablar de historia y olvidarse de mencionar Mesopotamia, Nínive, Ur de los Caldeos, Babilonia y Bagdad de las mil y una noches? He participado obligado en dos guerras: Irán-Irak (1980-1988) y en la primera guerra del Golfo (1991). He sufrido muchas persecuciones y presiones debido a mis ideas pacifistas contra la guerra y el radicalismo islámico. Siendo uno de los pocos afortunados que han logrado salvarse. He podido escapar y buscar una nueva vida aquí en España (Madrid) como exiliado político.
Quiero olvidar todo lo que he visto y vivido en mi país natal Irak, pero no puedo, sigo sufriendo cada vez que pienso en mi comunidad cristiana asiria caldea, mis raíces, mi familia, mis amigos y mis recuerdos. Especialmente en estos últimos años no pasa ni un día sin que haya víctimas y violencias. No veo ninguna luz, ni hay ninguna señal de que vaya a finalizar esta guerra.
La verdad, que el pueblo iraquí en general y los cristianos en particular lo están pasando muy mal, especialmente estos últimos años que están gobernados por los radicales Ši`ies, los cuales están obligando a todas las mujeres cristianas a llevar el velo. En Basora, donde he criado y han vivido mi familia y muy pocos cristianos. En esta ciudad la gran mayoría de los cristianos tenían que escapar, porque en el tiempo de Sadam las bebidas alcohólicas estaban permitidas y la mayoría de los cristianos tenían bares y los restaurantes vendían alcohol. Con la caída del régimen de Sadam, todos aquellos cristianos que vendían alcohol han sido perseguidos, han matado a muchos de ellos, quemando todos los bares y restaurantes.
Actualmente, los cristianos que quieren vivir en Basora y ser protegidos tienen que pagar un tributo mensual a alguna tribu Ši`i, por eso la mayoría de los cristianos están escapando, y quien no sale porque tiene propiedades y no puede venderlas y si sale sin protección, los grupos religiosos se quedan con ellas. Pero el que no tiene nada emigra a Siria o Jordania para luego intentar buscar una salida a un país Europeo, Canadá, Estados Unidos de América o Australia. Por eso hay más de 300.000 cristianos en Siria y Jordania.
Entre los hechos más llamativos contra las comunidades cristianas se sitúa el ataque organizado. Por ejemplo el 1 de agosto del año 2004 utilizando coches bomba contra cinco Iglesias de Bagdad (Iglesia Católica Armenia, la Iglesia Católica Siria, la Iglesia Caldea Korkis, la Iglesia Asiría y la Iglesia Caldea Mar Boulos), dejaron 15 muertos y 47 heridos. Después se sucedieron los secuestros del padre Salim Basel Yaldo, vicerrector del Seminario; poco después lo era el propio rector, padre Samy Al-Rais, quien fue devuelto a la semana, después de pagar una fuerte indemnización. Estos hechos fueron suficientes para que el patriarca decidiese el traslado del Seminario San Pedro y el Colegio Babilonia, en enero del 2007, a la localidad de `Ankawa, cercana a la localidad de Arbil, en el Kurdistan iraquí. Esta zona se encuentra en manos de milicias kurdas, es la única región donde los cristianos de momento son tolerados y pueden plantear algunos derechos. El domingo, 3 de junio del 2007, el padre Ragheed `Aziz Ganni y los diáconos Basman Yusof Daud, Gasan Bidawid y Hanna Wadid, después de haber acabado la función eucarística en la iglesia caldea del Santo Espíritu de Mosul, fueron asesinados a sangre fría. En diciembre del 2006, un sacerdote siro-ortodoxo, el padre Paul Iskandar, había sufrido el martirio en la misma ciudad.
En marzo del 2008 un hecho que cobró mayor importancia fue, cuando el arzobispo de Mosul (Ninive), Potros Rahu, fue secuestrado y asesinado. Ocho meses más tarde, el miércoles 12 de noviembre del mismo año, dos hermanas católicas (Lamy´a y Wala´a Sabih), han sido asesinadas a cuchilladas a manos de asaltantes radicales musulmanes. También ha sido acuchillada la madre que vivía con ellas y se encuentra en graves condiciones de salud hasta hoy día. Además, las últimas noticias que nos llegan desde Irak, dicen; que los radicales musulmanes, han quemado muchas iglesias en el país y la gente cristiana tiene miedo de ir a las iglesias. Estos hechos han vuelto a sembrar el pánico en todo el país, especialmente en la ciudad de Mosul, últimamente territorio de numerosos ataques anticristianos. No quedan muchos cristianos en Irak, los pocos que quedan están pidiendo auxilio porque no saben qué futuro les espera.
Me gustaría hacer una referencia a la presencia del cardenal caldeo, Emmanuel III Daly el anterior Patriarca de la Iglesia caldea, el 7 de mayo del 2007; la cara triste y preocupación que tenía cuando estaba leyendo las cartas e informes de los sacerdotes cristianos, de las principales ciudades iraquíes, reclamando a todas las personas y naciones el auxilio y la ayuda para impedir el movimiento nazi y xenófobo de parte de los grupos radicales islámicos contra los cristianos en todo el país. Es un plan (declara el Cardenal) para vaciar Irak de sus cristianos, aniquilarlos y saquearlos de su historia, cultura y entidad.
Según el diccionario de la Real academia española: “el genocidio; es un crimen de derecho internacional, consistente en la matanza o eliminación sistemática de un grupo humano por motivos raciales, políticos o religiosos”[7]. En muchas partes del mundo, los cristianos más o menos pueden celebrar las misas del domingo, las navidades o la semana santa libremente. Pues en Irak los cristianos desde la caída del régimen de Sadam no pueden celebrar las navidades ni la semana santa libremente ni pueden hacer la misa del Gallo o cualquier misa tranquilamente, como antes. Aparte han quemado muchas iglesias en todo el país y la comunidad cristiana tienen miedo de acudir a las iglesias.
Por lo tanto, lo que pasó en la iglesia (Al- Nayat), la Salvación, el domingo 31 de octubre de 2010 y todos los crímenes anteriores contra los cristianos de Irak, desde hace muchos años, es una prueba más del fanatismo y el radicalismo islámico en Irak y en todo el mundo, y una afirmación del genocidio que sufre la comunidad cristiana en general a manos de todos los grupos islámicos en Irak. Además, muestra la falta absoluta de la seguridad ciudadana de parte de la policía nacional, que tiene la obligación de defender y proteger a sus ciudadanos iraquíes. Debido a esta falta de protección, cabe pensar que ellos mismos (los agentes de la seguridad ciudadana) están vinculados e involucrados en todos estos crímenes contra los cristianos y a favor de los terroristas islámicos.
Raad Salam Naaman
Cristiano católico caldeo de origen iraquí
BIBLIOGRAFÍA
1. Al- Atraqchi, Firas, Fighting robs Irak of Christian heritage, Bagdad, Irak, 14 de mayo de 2006.
2. Alber Abuna, Al- Kanisa Al- Kildania Al- Sirania Al- Šarqia Al- Kazolikia- La Iglesia caldea católica oriental, Bagdad, Irak, 1985.
3. Al- Nazir Samer, La situación de los cristianos en Irak: los cristianos olvidados, atentados sincronizados contra iglesias cristianas en Irak causan 15 muertos, Bagdad, Irak, 2 de agosto de 2004.
4. Bergareche Borja, Los mecanismos de la violencia sectaria en Irak, Bagdad, Irak, 25 de mayo de
2006.
5. Isakhan Ben, Re-ordering Iraq: Minorities and the Media in Times of Disorder, Nueva York, U. S. A. 2006.
6. Hary Sagar, `Ađamat Babil- La grandeza de Babilonia, Bagdad, Irak, 2002.
7. Hormez Abuna, Al- Ašuriun ba`ad Soqut Nanawwa- Los asirios después de la caída de Ninive, Bagdad, Irak, 1999.
8. Raphaeli Nimrod, “La difícil situación de los cristianos iraquíes”, Bagdad, Irak, 23 de marzo de 2005.

9. The New Encyclopœdia Britannica, Micropœdia, Londrés Vol. X, PG 49-55, 1976.

 


[1] Hary Sagar, `Ađamat Babil- La grandeza de Babilonia, Bagdad, Irak, 2002, 44-69.
[2] Alber Abuna, Al- Kanisa Al- Kildania Al- Sirania Al- Šarqia Al- Kazolikia- La Iglesia caldea católica oriental, Bagdad, Irak, 1985, 23-33.
[3] The New Encyclopœdia Britannica, Micropœdia, Londres, Vol. X, 1976, 49-55.
[4] Hormez Abuna, Al- Ašuriun ba`ad Soqut Nanawwa- Los asirios después de la caída de Ninive, Bagdad, Irak, 1999, 48- 55.
[5] Alber Abuna, Al- Kanisa Al- Kildania Al- Sirania Al- Šarqia Al- Kazolikia- La Iglesia caldea católica oriental, Bagdad, Irak, 1985, 51-63.
[6] Isakhan Ben, Re-ordering Iraq: Minorities and the Media in Times of Disorder, Nueva York, U. S. A. 2006, 103.
[7] Diccionario de la Real academia española, Madrid, España, 2007, 987.

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